domingo, 1 de julio de 2012

VOTAR O NO VOTAR Y PARA QUÉ

VOTAR O NO VOTAR Y PARA QUÉ


Hoy es un día sumamente especial para nuestro país pues se elegirá un nuevo Presidente de la República y otros representantes públicos que, al menos en teoría, deberían vigilar por la paz, el progreso y la justicia de México. De ningún modo podemos esquivar ni hacernos “de la vista gorda” ante la urgente necesidad de expresar nuestra decisión libre y comprometida por el futuro de millones de mexicanos. Más aún, como cristianos, estamos obligados a colaborar para que todo un pueblo pueda ejercer su derecho y obligación en la acción democrática que significa elegir nuestros representantes. Es necesario que seamos muy conscientes de la situación que estamos viviendo antes de salir a la calle, localizar la casilla que nos corresponde y cruzar una determinada boleta porque no se trata solamente de cumplir por cumplir sino que es urgente que lo hagamos consciente y responsablemente.

Las elecciones deberían funcionar como mecanismo de la ciudadanía para castigar o premiar a un partido político según haya ejercido el poder en su período de gobierno, sea el actual o los precedentes; como termómetro para medir la valoración de los ciudadanos sobre el gobierno saliente; para medir la credibilidad en el proceso electoral como mediación pacífica para cambiar o controlar al poder político. Para impedir que los medios de comunicación con su aplastante poderío económico y de control, impongan un candidato que les conviene para seguir usufructuando la posición privilegiada no sólo económica sino política a través de los favores que deberán pagar las personas a quienes hayan ayudado a llegar al poder. Por todo ello, es imprescindible que nos hagamos preguntas semejantes a éstas: ¿Cuáles son los valores que debemos proponer y testimoniar desde la fe? ¿Qué elementos de una elección democrática son acordes con los valores del Reino de Dios? ¿Cuáles son los valores cristianos que hemos de impulsar en un proceso electoral?

Es de vital importancia que reflexionemos sobre las principales características de nuestro contexto como país para saber qué es lo que necesitamos exigir y cómo podemos responder ante las actitudes y propuestas (si las hay) de los diversos candidatos. Hace algunos días, recibí algunas reflexiones de Rita Yadira Díaz Soto, quien es colaboradora en el Colegio del Sagrado Corazón, en San Luis y nos ofrece algunos datos iluminadores. Nos ha tocado vivir uno de los sexenios en los que ha habido un número enorme de muertes por la cada vez más creciente ola de violencia heredada de los errores de gobiernos anteriores. Al cierre del 2011 se hablaba de aproximadamente cincuenta mil muertos de los cuales, muchos sólo cometieron el delito de estar en el lugar y hora equivocados y ser alcanzados por las balas de combate entre el ejército y los cárteles de la droga o grupos delincuenciales relacionados con el narcotráfico. Muchos de los muertos también fueron defensores de derechos humanos, periodistas y activistas sociales, lo que ha generado escándalo internacional.

Para ésta elección vamos a elegir al próximo Presidente de la República, 128 senadores y 500 diputados federales, quienes estarán en funciones durante seis años, trabajando para el pueblo de México. El salario mensual del Presidente asciende a $208,570.92; el de cada uno de los 128 senadores será de $171,444.00. Los “pobres” quinientos diputados recibirán la magra cantidad de $105,378.00. Para que tengamos un dato comparativo con estos salarios que reciben nuestros representantes populares, revisemos el monto del salario mínimo que, en 2012 aumentó 4.2% y según el área geográfica corresponde a los datos siguientes: A: diario $ 62.33, mensual $ 1, 869.90. B: diario $ 60.57, mensual $ 1,817.10 y C: diario $ 59.08, mensual $ 1,772.40.

Como cristianos no debemos permanecer indiferentes y estamos obligados a expresar nuestra opinión crítica y la decisión libre después de orar y reflexionar sobre lo que han ofrecido los candidatos y su postura frente a la asfixiante pobreza de México y la distribución inequitativa de la riqueza, el crimen organizado, las relaciones con otras instancias sociales como la Iglesia. ¿Cuál es la opinión de los candidatos sobre el aborto, los mal llamados matrimonios gay, la seguridad de las familias, etc.? Analicemos detenidamente la situación nacional en este importante día, no olvidemos de pedir la luz de Dios para actuar madura y comprometidamente para conocer lo que Él quiere para su pueblo mexicano. Cuidémonos de optar por la vía más fácil o más llamativa y creer en promesas que no se pueden cumplir. Será mejor que pensemos bien antes de elegir y optar y permanecer vigilantes y activos en la participación ciudadana. Es nuestro derecho y es la esperanza de México.

P. Jaime Emilio González Magaña, S. I.
Domingo 1º de Julio de 2012

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