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domingo, 17 de junio de 2012

El Confesor: campo de acción.

c. El Confesor


El Confesor «es un sacerdote autorizado por el Obispo, que, por su competencia, virtud, discreción y benevolencia, da confianza a los alumnos para que acudan con frecuencia al Sacramento de la Reconciliación».(11) Su labor se desarrolla en el fuero interno de manera sacramental. La libertad de elección del confesor está tutelada en el Código de Derecho Canónico, por lo en este caso no existe la necesidad de notificar al Rector de quien se confiesa o con quien se confiesa.

En este sentido, el Seminario debe garantizar la presencia, al menos un Director Espiritual en la vida interna de la comunidad para favorecer la frecuencia a la confesión. El Código de Derecho Canónico (12) orienta que al menos dos veces al año, el Seminario invitará a otros confesores externos ante los cuales los seminaristas puedan recurrir para recibir el sacramento de la Penitencia . (13)

El Director Espiritual tiene la responsabilidad en el proceso formativo en el ámbito de la Dimensión Espiritual por lo tanto, sus principales funciones son:

• Dirigir y coordinar los diversos ejercicios de piedad y de la vida litúrgica (14), en donde «la Eucaristía sea el centro de toda la vida del Seminario». (15)

• Coordinar a otros sacerdotes autorizados por el Obispo para cumplir el rol de directores espirituales o confesores de los alumnos, con el objetivo de asegurar la unidad de criterios en el discernimiento vocacional. (16)

• Es el principal responsable de la coordinación de la vida espiritual del Seminario y todo lo que concierne a los momentos de oración y de piedad. Por lo que estará atento a una adecuada programación de las actividades como son los ejercicios espirituales, retiros, Eucaristías, etc.

• Motivar al alumno a la frecuencia del sacramento de la reconciliación por medio de las celebraciones penitenciales comunitarias.

• Favorecer el encuentro personal de la dirección espiritual, por lo cual debe estar a tiempo completo a este servicio.

• Salvaguardar la confidencialidad del fuero interno, sacramental o extra sacramental, valorando como sagrado la apertura de la conciencia del alumno.

• Ayudar a los seminaristas a descubrir la relación entre el coloquio espiritual y la confesión sacramental, teniendo cuidado de hacerles entender que la apertura del sagrario de la conciencia lleva a la acusación de los pecados.

• Recomendar la necesidad y la importancia de la confesión frecuente sin olvidar lo establecido jurídicamente tomando en cuenta que se ha concedido al seminarista la libertad total en la elección de su propio confesor. (17)

• Comprometido en ayudar a los seminaristas a entender cuál es la esperanza de su vocación, si se detecta que el camino del discernimiento vocacional no conduce a la meta del ministerio ordenado, debe hacer que esta orientación sea madurada, digerida con tranquilidad y con calma, evitando, en cuanto sea posible que la medida de expulsión del seminario, tomada por parte del Rector, cauce heridas profundas. (18)

• Contar con las necesarias aptitudes para el campo de la Dirección Espiritual, así como en Teología Espiritual y en otras ciencias del conocimiento y guía de las personas, además de contar el mismo con un Director Espiritual. (19)
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(11)Ver CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO, Orientaciones para la Formación Espiritual en los Seminarios Mayores de México, 161.

(12) «Además de los confesores ordinarios, vayan regularmente al seminario otros confesores; y, quedando a salvo la disciplina del centro, los alumnos también podrán dirigirse siempre a cualquier confesor, tanto en el seminario como fuera de él». CIC 240§1.
(13) Ver CIC 240 §1.
(14) Ver CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Directrices sobre la preparación de los formadores del Seminario, Roma, 4 de noviembre de 1993, 44.

(15) CIC 246 § 1.
(16) Ver CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Directrices sobre la preparación de los formadores del Seminario, Roma, 4 de noviembre de 1993, 44.
(17) Ver CIC 246§4.
(18) Ver PANIZZOLO, Sandro, Il prete e la sua formazione, Edizione Dehoiniane, Bologna,2008, 87-88.

(19)Ver CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO, Orientaciones para la Formación Espiritual en los Seminarios Mayores de México, 161 y 164.
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NOTA: Esta es la 3ra parte de 3.




sábado, 16 de junio de 2012

El Moderador de la Vida Espiritual

a. El Director Espiritual


El Director Espiritual es una persona nombrada de manera oficial, escogida y enviada por el Obispo para que forme parte del equipo formador del seminario, su labor es cuidar el aspecto de la vida espiritual de los seminaristas, actúa y se mueve en un doble plano:

Sobre el plano comunitario situado en el fuero externo y como animador de la vida espiritual de todo el Seminario le corresponde la coordinación de varios ejercicios de piedad y de la vida litúrgica, también es de su competencia dar a conocer instrucciones sobre la vida espiritual en general y sobre la vida sacerdotal, organizando los tiempos del espíritu para los candidatos al sacerdocio, a menos que el mismo Rector no se avoque a esto.

Sobre el plano personal, en el fuero interno (no sacramental en cuanto tal), como director o acompañante o consejero espiritual de cada los seminaristas que lo hayan elegido como ayuda para la búsqueda de la voluntad de Dios, sobretodo encontrando el discernimiento de la autenticidad de la propia vocación, y como maestro y guía en el Espíritu.

El Director Espiritual, a través del coloquio personal con el seminarista, debe ayudarle a fortalecer su crecimiento en la oración personal y adecuando a su propia vida la fe, pero tiene que evitar caer en una opinión parcial de su vocación, selectiva, intimista, arbitraria, para que pueda impregnar en el candidato un discernimiento claro, logrando un criterio maduro de opción sacerdotal.

Para llevar a cabo esta función sobre el plano personal el Obispo puede designar, y es mejor que así sea, otros sacerdotes. Así se puede responder mejor, y en un modo más adecuado, que sea delegada para tal función, una persona de plena fe que pueda garantizar la unidad de la dirección del seminario y de esta manera, sea asegurada y resguardada a todos y a cada uno la libertad de abrir y manifestar la propia conciencia.

b. El Moderador de la Vida Espiritual

Es un sacerdote escogido libremente por el candidato para la propia formación espiritual, fuera de la personas designadas por el Obispo para la dirección espiritual en el Seminario. Su nombre debe ser notificado al Rector para obtener la aprobación de su elección y para garantizar el principio de libertad de conciencia de los seminaristas ya que su labor está sobre el fuero interno, de esta manera se garantiza no caer en una anarquía de la formación espiritual, que atente contra la unidad de la dirección espiritual conveniente en cada seminario.

La función del Moderador Espiritual es la misma que realiza el Director Espiritual en cuanto a la acción del plano personal. Se diferencia formalmente del Director Espiritual Oficial en dos puntos:

Actúa solo sobre el plano personal y no sobre el plano comunitario; y ser elegido no de manera oficial sino presentado por el Rector al Obispo.

Es elegido por parte del alumno, pero con la aprobación del Rector para el ejercicio de su labor espiritual sobre el seminarista.
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(8) Ver CIC 239§2
(9) «Acostumbren los alumnos a acudir con frecuencia al sacramento de la penitencia, y se recomienda que cada uno tenga un director espiritual, elegido libremente, a quien puedan abrir su alma con toda confianza».

(10) Ver CIC 246§ 4
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NOTA: Esta es la 2da parte de 3

viernes, 15 de junio de 2012

El Director Espiritual en el Seminario

El Director Espiritual dentro de la Formación Sacerdotal en el Seminario

 
Pbro. Angel de Jesús Godoy Juárez

El Director Espiritual es una figura importante dentro de la formación sacerdotal, los documentos de la Iglesia lo consideran en como parte esencial de la comunidad educativa y además como miembro del Equipo Formador. El sacerdote que cumpla esta misión debe contar con estas cualidades: «Santidad de vida y competencia doctrinal, humildad, caridad, prudencia, discreción, paciencia, intensa vida espiritual, experiencia pastoral y pedagógica» .

El Director Espiritual viviendo en el Seminario se coloca en primera línea, al interno de la comunidad formativa, para ayudar a los formandos a luchar contra el espíritu de aislamiento, de indiferencia, de pasividad y de autosuficiencia. Ayuda al formando a clarificar una constante tensión entre los dos polos fundamentales de la vida: la soledad y la comunión.

Como parte del Equipo formativo, el Director Espiritual acompaña a los seminaristas de una manera visible y externa, organizando y coordinando algunos momentos de la vida del seminario, ya que desarrolla desarrollar una actividad pública y no solo privada. Esta misión, si la ocasión se presenta, se puede realizar con algunas personas que no sean residentes del Seminario.

Por otra parte, el Director Espiritual tiene una responsabilidad mayor que se coloca en el campo del fuero interno en el proceso de acompañamiento del seminarista, ayudándole a comprender y a aceptar la voluntad de Dios, en el discernimiento vocacional, en la promoción y el ejercicio de la oración personal. Por esta razón dada la importancia de del Director Espiritual en la proceso vocacional el Código de Derecho Canónico expresa: «En todo seminario ha de haber por lo menos un Director Espiritual, quedando sin embargo libres los alumnos para acudir a otros sacerdotes que hayan sido destinados por el Obispo para esta función».

El Padre Maurizio Costa distingue tres figuras fundamentales en el acompañamiento espiritual de los seminaristas: el Director Espiritual, el Moderador de Vida Espiritual y el Confesor.
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(1) Ver COSTA, M., Tra identità e formazione, Edizione ADP, Roma 2003, 304.

(2) Ver CIC 1051§1; CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO, Orientaciones para la Formación Espiritual en los Seminarios Mayores de México, 147.
(3) Ver PANIZZOLO, S., Il prete e la sua formazione, Edizione Dehoiniane, Bologna 2008, 87.
(4) Ver CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Directrices sobre la preparación de los formadores del Seminario, Roma 4 de noviembre de 1993, 44.
(5) Ver COSTA, M., Tra identità e formazione, Edizione ADP, Roma 2003, 305.
(6) CIC 239§2
(7) Los temas sobre el Director Espiritual, el Moderador de Vida Espiritual y el Confesor son traducción nuestra con algunas adaptaciones de Costa, M., Tra identità e formazione, Edizione ADP, Roma 2003, 305 – 309.
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NOTA: Es la 1ra parte de 3.

jueves, 24 de mayo de 2012

Acompañamiento y Discernimiento Vocacional

Planteamiento


1. Lo primero que quiero expresar, es la decisión de abordar este tema sobre el acompañamiento y el discernimiento vocacional, ya que, yo mismo realicé y realizo este camino en la vocación al ministerio sacerdotal, donde reconozco que fueron varias las personas que me acompañaron durante este proceso, pero mejor aún: son varias las personas que me acompañan en mi propio discernimiento vocacional, porque la etapa del seminario es eso, una etapa, tal vez la más importante, porque allí es donde se ponen los cimientos para un buen desarrollo vocacional. La formación, es para toda la vida, incluyendo la propia muerte que también es una enseñanza.

2. Con este trabajo quiero expresar mi reconocimiento a las personas que me acompañaron en mi propio discernimiento vocacional, lo hayan hecho por amistad y/o por la labor que prestaban en el Seminario. A todas ellas mi agradecimiento, porque reconozco que en el llamado que Dios hace, él mismo se hace presente y nos hace partícipes en esta dinámica de amor.

Preparación para la vida ministerial


3. La vida no es fácil, creo que todos podemos coincidir en ello, el mundo se presenta de una manera especialmente desafiante. Todos los tiempos han tenido sus propios retos, y nos corresponde a nosotros desarrollarnos en este tiempo, sin olvidar que juntos hacemos la historia. Se comienza con la propia historia, sin pretender cambiar el mundo, sino convertirse verdaderamente en discípulos de Jesús el Maestro, el verdadero formador.

La importancia de la formación

4. Toda formación humana es muy importante, implica un verdadero compromiso, no solamente de los formadores, sino del formando, de una manera explícita dentro de un marco de disponibilidad y docibilidad. No es tarea fácil, ya que implica un verdadero compromiso de ambas partes (formando y formador), y en este caminar juntos, se va discerniendo la voluntad de Dios. Por ello que es muy importante dentro de la formación sacerdotal en el seminario, y después en la formación permanente, se cuente con un instrumento que sea útil en el crecimiento de la persona en todas las áreas que se laboran en el seminario (humano, espiritual, intelectual y pastoral) de tal manera, que en la medida en que se vaya desarrollando, al ritmo de los años escolares y de las etapas de formación: propedéutico – filosofía – teología, el formando vaya tomando conciencia de sus propias fortalezas y debilidades, y con el acompañamiento adecuado de parte de los formadores y del equipo profesional que les apoya, pueda ir desarrollando sus potencialidades y subsanando sus deficiencias. Así, el formando, al ser más consciente de su realidad, será más responsable al llamado de Dios a la vida sacerdotal ministerial.

La importancia del acompañamiento y del discernimiento vocacional

5. Un proyecto de acompañamiento y discernimiento vocacional adecuado, enmarcado en un proyecto personal de vida, auxiliará de una manera notable en la madurez psicológica, espiritual y social del formando, haciéndolo más responsable de su desenvolvimiento como persona y como creyente. Podrá comunicar de manera clara y ordenada sus propios pensamientos, sus aspiraciones, así como sus momentos de incertidumbre o duda, fomentando realmente en él, una edificación sólida en los valores del Reino de Dios.

El Proyecto Personal de Vida

6. Revaloremos el proyecto personal de vida en nuestros seminarios, como el instrumento eficaz que permite, con la ayuda de Dios, la edificación de la propia vida sobre una base sólida, como la casa cimentada sobre la roca, la roca que es Cristo.
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La presente aportación está basada en la tesis sobre "Acompañamiento y Discernimiento Vocacional" la iré presentando paulatinamente.

Invito a que participen en este blog con información pertinente a la formación sacerdotal. Dios los bendiga.