domingo, 24 de junio de 2012

UN HUMILDE Y SANTO TRABAJADOR EN LA VIÑA

UN HUMILDE Y SANTO TRABAJADOR EN LA VIÑA


Una voz unánime se ha escuchado en Roma durante la última semana: el Santo Padre es, verdaderamente, un hombre de Dios. En los días previos al VII encuentro mundial de las familias que se llevó a cabo en Milán, probablemente la ciudad más rica de Italia y, sin duda, una de las diócesis más importantes de la Iglesia universal, había una especie de morbo enfermizo por ver las reacciones del Papa. Los medios de comunicación estaban necesitados de seguir usufructuando el escándalo de la filtración de algunos documentos privados del Pontífice. La respuesta de Benedicto XVI ha sido no solo la de un hombre de Estado de primer nivel sino que nos sigue dando ejemplo de lo que debe ser cualquier cristiano sometido a la prueba, a la calumnia y la persecución. Lo he dicho en varias ocasiones y constato que si algo ha caracterizado a este Papa, cuando lo quieren aparecer débil en relación con su sucesor inmediato, es el modo como demuestra una tranquilidad, una paz y una serenidad apabullantes que hace que su figura se afiance y crezca más cada día.

Ha sido criticado por posiciones ideológicas antagónicas; aparentemente, ha sido traicionado por uno de sus colaboradores más cercanos; se han hecho públicos algunos acontecimientos de sacerdotes que han escandalizado al mundo con sus acciones, incluso hay quien ha asegurado que está por presentar su renuncia. Sin embargo, el Santo Padre se mantiene firme y, justo cuando parece que algo más está por estallar, ha mostrado a los pueblos del mundo la razón, la belleza y el poder regenerador del cristianismo. Algunos han dicho que es muy anciano para conducir y renovar la Iglesia y él ha emprendido una labor de purificación desde las entrañas mismas de la Santa Sede. Lo han acusado de que es muy académico para ser entendido por la gente simple y, no obstante, desde que inició su pontificado, el número de los participantes a sus audiencias se ha triplicado. Para quienes han afirmado que es demasiado dogmático para dialogar con la modernidad, su respuesta ha sido la valentía con la que ha dialogado con científicos, ateos, agnósticos universitarios, disidentes y cismáticos, judíos, musulmanes y a todos ha dejado maravillados con su sabiduría.

Para quienes han dicho que es demasiado débil para hacer frente a la traición, a la corrupción, a la pérdida de fe, Benedicto XVI ha salido airoso con la fuerza de su palabra evangelizadora y la contundencia de su testimonio profético. En el VII Encuentro Mundial de las Familias ha demostrado la renovada capacidad del cristianismo para convertir los corazones y dar esperanza a los pueblos del mundo. Cuando somos testigos del modo como todo parece derrumbarse: las finanzas, las ideologías, los ídolos, los partidos políticos, los edificios públicos, las vocaciones, e incluso la fe, el Papa reunió a ochenta mil jóvenes confirmandos y sus catequistas en el estadio “Giuseppe Meazza”. Con valentía, los animó a vivir la santidad como "el camino normal del cristiano", y los invitó a ser "disponibles y generosos hacia los demás, porque el egoísmo es el enemigo de la verdadera alegría". "Sean abiertos a lo que sugiere el Señor –les dijo-, y si los llama a seguirlo ¡no le digan que no!", porque "Jesús llenará su corazón para toda la vida".

A las familias de todas partes del mundo les dijo que el futuro pertenece a aquellos que tienen fe en Jesucristo. A los funcionarios de la administración pública les explicó que para superar la crisis: "no sólo se necesitan decisiones técnico-políticas valientes, sino de aquella ‘gratuidad’ que deben motivar las decisiones de los cristianos. Contra la crisis, la justicia no es suficiente a menos que sea acompañada del amor por la libertad", y es en este contexto que la política debe convertirse en "una forma superior del amor" para las personas y para el bien común”. Es un hecho innegable que Benedicto XVI ha mostrado su determinación firme y serena para dirigir la “barca de Pedro”, iluminando e inflamando los corazones y las mentes del mundo entero. Es un gusto constatar cómo el “humilde trabajador en la viña" como se definió al inicio de su pontificado, ha cumplido su promesa: está podando la viña, haciéndola más libre y fuerte ante los intentos de manipulación y contaminación. Es un anciano, es verdad, parece frágil de cuerpo, también es cierto, pero la manera en que está limpiando la Iglesia, con su deseo firme de volverla transparente y abierta, es algo extraordinariamente heroico.

Los cristianos debemos estar orgullosos de comprobar que –como ningún otro Papa-, ha logrado en tan poco tiempo arrancar de raíz la corrupción de algunas instituciones, cortar las ramas secas y hacer crecer la viña del Señor en medio de tantas dificultades. Probablemente Benedicto XVI no sea del todo carismático pero es, sin lugar a dudas, una bendición de Dios, un hombre santo que no ha tenido miedo a los poderes de este mundo. Con su ejemplo nos está indicando lo que todos tenemos que hacer como Iglesia de Dios: purificar y extirpar lo que no funciona en nuestra vida porque la corrupción, los escándalos y la falta de testimonio no solamente están en la Curia Romana.

P. Jaime Emilio González Magaña, S. I.

lunes, 18 de junio de 2012


EDUCACIÓN: HOY Y MAÑANA

El 15 de enero de 1588 el Papa Sixto V publicó la Constitución Immensa con la que se fundaba la Congregación para las Universidades y los Estudios Romanos, para supervisar los estudios impartidos en las universidades de Roma y otras notables de la época como Boloña, París o Salamanca. La reforma de la Curia Romana de Pío X en 1908, confirmó esta misión y en 1915 recibió el nombre de «Congregatio de Seminariis et Studiorum Universitatibus» y desde entonces es responsable del sector de las escuelas y universidades católicas y eclesiásticas, así como de los seminarios para los candidatos al sacerdocio. En 2015 celebrará su centenario junto con otros significativos aniversarios de algunos importantes documentos que han analizado el tema de la misión educativa de la Iglesia: el cincuentenario de la declaración sobre la educación cristiana Gravissimum educationis así como del Decreto Optatam totius del Concilio Vaticano II, que abordó el tema de la formación sacerdotal. Además, se celebrará el vigésimo quinto aniversario de la Constitución Apostólica Ex corde Ecclesiae dedicada a las universidades católicas en todo el mundo.

El acontecimiento se sitúa ante la constatación de lo que el Santo Padre Benedicto XVI describió en su discurso de apertura del Congreso de la Diócesis de Roma, el 11 de junio de 2007 cuando afirmaba: «hoy, toda obra de educación parece ser cada vez más ardua y precaria. Se habla por lo tanto de una gran "emergencia educativa", de la creciente dificultad que se encuentra en transmitir a las nuevas generaciones los valores básicos de la existencia y de un recto comportamiento, dificultad que implica a la escuela como a la familia y se puede decir a cada organismo que se proponga objetivos educativos sólidos. Podemos añadir que se trata de una emergencia inevitable: en una sociedad y en una cultura que muy frecuentemente hacen del relativismo el propio credo - el relativismo se ha convertido en un tipo de dogma -, en una sociedad así falta la luz de la verdad, más bien se considera peligroso hablar de la verdad, es considerado como "autoritario" y se acaba por dudar de la bondad de la vida -¿Es bueno ser hombre? ¿Es bueno vivir? - y de la validez de las relaciones y los compromisos que constituyen la vida».

Ante esta situación, la Santa Sede ha convocado un primer encuentro de reflexión programado para los días 22 y 23 de junio de este año que se desarrollará en torno al tema: «Educación: hoy y mañana». El Dicasterio ha visto la conveniencia de favorecer una profundización de la cuestión preeminente de la educación así como el poder insistir en un renovado empeño de todos aquellos que, por misión recibida de nuestros superiores, nos vemos implicados de alguna forma en este apasionante apostolado. Como parte sustantiva y preparatoria, la congregación vaticana habrá de definir las líneas claves de un documento llamado Instrumentum laboris o instrumento de trabajo, firmemente convencida de la necesidad de ponerse a la escucha de quienes hemos hecho de los temas educativos la «pasión» de nuestro ser y quehacer, de nuestra búsqueda científica y, sobre todo, de nuestro deseo de poner al Señor Jesús en el centro de nuestra misión apostólica.

En este primer encuentro estarán presentes Michel Camdessus, Presidente del Fondo Monetario Internacional de 1987 a 2000, Mons. Francesco Follo, Observador permanente de la Santa Sede ante la UNESCO, Herman Van Rompuy, Presidente del Consejo Europeo, Piero Cipollone, Director Ejecutivo del Banco Mundial en Italia, Mons. Guy-Real Thivierge, Secretario de la Federación Internacional de Universidades Católicas, entre otros. Las universidades invitadas son: Georgetown, Harvard, Boston College, Loyola, Sorbonne de París, Saint Augustine de Sudáfrica, San Carlos de Filipinas, Sacro Cuore y Lateranense de Italia y, aunque ciertamente indigno, he sido convocado a participar como representante de la Gregoriana. Las líneas de reflexión que estarán a la base de las sesiones de trabajo ponen especial énfasis en los aspectos más relevantes de la educación en el contexto socio-cultural actual y en la perspectiva del futuro. Las sesiones de trabajo han sido distribuidas en tres partes bien delimitadas: 1. La primera es de carácter diagnóstico y su objetivo será presentar la situación de la educación católica en nuestros días. 2. El objetivo de la segunda parte consiste en estudiar, analizar y profundizar los «puntos fundamentales», es decir, aquellos elementos que caracterizan la educación desde la perspectiva de la Iglesia católica. 3. La tercera propone algunas pistas concretas de reflexión, que son también los medios para salir de la situación de emergencia educativa que deberá ser analizada en la primera parte.

P. Jaime Emilio González Magaña, S. I.
24 de Junio de 2012.

domingo, 17 de junio de 2012

El Confesor: campo de acción.

c. El Confesor


El Confesor «es un sacerdote autorizado por el Obispo, que, por su competencia, virtud, discreción y benevolencia, da confianza a los alumnos para que acudan con frecuencia al Sacramento de la Reconciliación».(11) Su labor se desarrolla en el fuero interno de manera sacramental. La libertad de elección del confesor está tutelada en el Código de Derecho Canónico, por lo en este caso no existe la necesidad de notificar al Rector de quien se confiesa o con quien se confiesa.

En este sentido, el Seminario debe garantizar la presencia, al menos un Director Espiritual en la vida interna de la comunidad para favorecer la frecuencia a la confesión. El Código de Derecho Canónico (12) orienta que al menos dos veces al año, el Seminario invitará a otros confesores externos ante los cuales los seminaristas puedan recurrir para recibir el sacramento de la Penitencia . (13)

El Director Espiritual tiene la responsabilidad en el proceso formativo en el ámbito de la Dimensión Espiritual por lo tanto, sus principales funciones son:

• Dirigir y coordinar los diversos ejercicios de piedad y de la vida litúrgica (14), en donde «la Eucaristía sea el centro de toda la vida del Seminario». (15)

• Coordinar a otros sacerdotes autorizados por el Obispo para cumplir el rol de directores espirituales o confesores de los alumnos, con el objetivo de asegurar la unidad de criterios en el discernimiento vocacional. (16)

• Es el principal responsable de la coordinación de la vida espiritual del Seminario y todo lo que concierne a los momentos de oración y de piedad. Por lo que estará atento a una adecuada programación de las actividades como son los ejercicios espirituales, retiros, Eucaristías, etc.

• Motivar al alumno a la frecuencia del sacramento de la reconciliación por medio de las celebraciones penitenciales comunitarias.

• Favorecer el encuentro personal de la dirección espiritual, por lo cual debe estar a tiempo completo a este servicio.

• Salvaguardar la confidencialidad del fuero interno, sacramental o extra sacramental, valorando como sagrado la apertura de la conciencia del alumno.

• Ayudar a los seminaristas a descubrir la relación entre el coloquio espiritual y la confesión sacramental, teniendo cuidado de hacerles entender que la apertura del sagrario de la conciencia lleva a la acusación de los pecados.

• Recomendar la necesidad y la importancia de la confesión frecuente sin olvidar lo establecido jurídicamente tomando en cuenta que se ha concedido al seminarista la libertad total en la elección de su propio confesor. (17)

• Comprometido en ayudar a los seminaristas a entender cuál es la esperanza de su vocación, si se detecta que el camino del discernimiento vocacional no conduce a la meta del ministerio ordenado, debe hacer que esta orientación sea madurada, digerida con tranquilidad y con calma, evitando, en cuanto sea posible que la medida de expulsión del seminario, tomada por parte del Rector, cauce heridas profundas. (18)

• Contar con las necesarias aptitudes para el campo de la Dirección Espiritual, así como en Teología Espiritual y en otras ciencias del conocimiento y guía de las personas, además de contar el mismo con un Director Espiritual. (19)
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(11)Ver CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO, Orientaciones para la Formación Espiritual en los Seminarios Mayores de México, 161.

(12) «Además de los confesores ordinarios, vayan regularmente al seminario otros confesores; y, quedando a salvo la disciplina del centro, los alumnos también podrán dirigirse siempre a cualquier confesor, tanto en el seminario como fuera de él». CIC 240§1.
(13) Ver CIC 240 §1.
(14) Ver CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Directrices sobre la preparación de los formadores del Seminario, Roma, 4 de noviembre de 1993, 44.

(15) CIC 246 § 1.
(16) Ver CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Directrices sobre la preparación de los formadores del Seminario, Roma, 4 de noviembre de 1993, 44.
(17) Ver CIC 246§4.
(18) Ver PANIZZOLO, Sandro, Il prete e la sua formazione, Edizione Dehoiniane, Bologna,2008, 87-88.

(19)Ver CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO, Orientaciones para la Formación Espiritual en los Seminarios Mayores de México, 161 y 164.
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NOTA: Esta es la 3ra parte de 3.




sábado, 16 de junio de 2012

El Moderador de la Vida Espiritual

a. El Director Espiritual


El Director Espiritual es una persona nombrada de manera oficial, escogida y enviada por el Obispo para que forme parte del equipo formador del seminario, su labor es cuidar el aspecto de la vida espiritual de los seminaristas, actúa y se mueve en un doble plano:

Sobre el plano comunitario situado en el fuero externo y como animador de la vida espiritual de todo el Seminario le corresponde la coordinación de varios ejercicios de piedad y de la vida litúrgica, también es de su competencia dar a conocer instrucciones sobre la vida espiritual en general y sobre la vida sacerdotal, organizando los tiempos del espíritu para los candidatos al sacerdocio, a menos que el mismo Rector no se avoque a esto.

Sobre el plano personal, en el fuero interno (no sacramental en cuanto tal), como director o acompañante o consejero espiritual de cada los seminaristas que lo hayan elegido como ayuda para la búsqueda de la voluntad de Dios, sobretodo encontrando el discernimiento de la autenticidad de la propia vocación, y como maestro y guía en el Espíritu.

El Director Espiritual, a través del coloquio personal con el seminarista, debe ayudarle a fortalecer su crecimiento en la oración personal y adecuando a su propia vida la fe, pero tiene que evitar caer en una opinión parcial de su vocación, selectiva, intimista, arbitraria, para que pueda impregnar en el candidato un discernimiento claro, logrando un criterio maduro de opción sacerdotal.

Para llevar a cabo esta función sobre el plano personal el Obispo puede designar, y es mejor que así sea, otros sacerdotes. Así se puede responder mejor, y en un modo más adecuado, que sea delegada para tal función, una persona de plena fe que pueda garantizar la unidad de la dirección del seminario y de esta manera, sea asegurada y resguardada a todos y a cada uno la libertad de abrir y manifestar la propia conciencia.

b. El Moderador de la Vida Espiritual

Es un sacerdote escogido libremente por el candidato para la propia formación espiritual, fuera de la personas designadas por el Obispo para la dirección espiritual en el Seminario. Su nombre debe ser notificado al Rector para obtener la aprobación de su elección y para garantizar el principio de libertad de conciencia de los seminaristas ya que su labor está sobre el fuero interno, de esta manera se garantiza no caer en una anarquía de la formación espiritual, que atente contra la unidad de la dirección espiritual conveniente en cada seminario.

La función del Moderador Espiritual es la misma que realiza el Director Espiritual en cuanto a la acción del plano personal. Se diferencia formalmente del Director Espiritual Oficial en dos puntos:

Actúa solo sobre el plano personal y no sobre el plano comunitario; y ser elegido no de manera oficial sino presentado por el Rector al Obispo.

Es elegido por parte del alumno, pero con la aprobación del Rector para el ejercicio de su labor espiritual sobre el seminarista.
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(8) Ver CIC 239§2
(9) «Acostumbren los alumnos a acudir con frecuencia al sacramento de la penitencia, y se recomienda que cada uno tenga un director espiritual, elegido libremente, a quien puedan abrir su alma con toda confianza».

(10) Ver CIC 246§ 4
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NOTA: Esta es la 2da parte de 3

viernes, 15 de junio de 2012

El Director Espiritual en el Seminario

El Director Espiritual dentro de la Formación Sacerdotal en el Seminario

 
Pbro. Angel de Jesús Godoy Juárez

El Director Espiritual es una figura importante dentro de la formación sacerdotal, los documentos de la Iglesia lo consideran en como parte esencial de la comunidad educativa y además como miembro del Equipo Formador. El sacerdote que cumpla esta misión debe contar con estas cualidades: «Santidad de vida y competencia doctrinal, humildad, caridad, prudencia, discreción, paciencia, intensa vida espiritual, experiencia pastoral y pedagógica» .

El Director Espiritual viviendo en el Seminario se coloca en primera línea, al interno de la comunidad formativa, para ayudar a los formandos a luchar contra el espíritu de aislamiento, de indiferencia, de pasividad y de autosuficiencia. Ayuda al formando a clarificar una constante tensión entre los dos polos fundamentales de la vida: la soledad y la comunión.

Como parte del Equipo formativo, el Director Espiritual acompaña a los seminaristas de una manera visible y externa, organizando y coordinando algunos momentos de la vida del seminario, ya que desarrolla desarrollar una actividad pública y no solo privada. Esta misión, si la ocasión se presenta, se puede realizar con algunas personas que no sean residentes del Seminario.

Por otra parte, el Director Espiritual tiene una responsabilidad mayor que se coloca en el campo del fuero interno en el proceso de acompañamiento del seminarista, ayudándole a comprender y a aceptar la voluntad de Dios, en el discernimiento vocacional, en la promoción y el ejercicio de la oración personal. Por esta razón dada la importancia de del Director Espiritual en la proceso vocacional el Código de Derecho Canónico expresa: «En todo seminario ha de haber por lo menos un Director Espiritual, quedando sin embargo libres los alumnos para acudir a otros sacerdotes que hayan sido destinados por el Obispo para esta función».

El Padre Maurizio Costa distingue tres figuras fundamentales en el acompañamiento espiritual de los seminaristas: el Director Espiritual, el Moderador de Vida Espiritual y el Confesor.
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(1) Ver COSTA, M., Tra identità e formazione, Edizione ADP, Roma 2003, 304.

(2) Ver CIC 1051§1; CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO, Orientaciones para la Formación Espiritual en los Seminarios Mayores de México, 147.
(3) Ver PANIZZOLO, S., Il prete e la sua formazione, Edizione Dehoiniane, Bologna 2008, 87.
(4) Ver CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Directrices sobre la preparación de los formadores del Seminario, Roma 4 de noviembre de 1993, 44.
(5) Ver COSTA, M., Tra identità e formazione, Edizione ADP, Roma 2003, 305.
(6) CIC 239§2
(7) Los temas sobre el Director Espiritual, el Moderador de Vida Espiritual y el Confesor son traducción nuestra con algunas adaptaciones de Costa, M., Tra identità e formazione, Edizione ADP, Roma 2003, 305 – 309.
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NOTA: Es la 1ra parte de 3.

jueves, 14 de junio de 2012

BENDITA HUMILDAD


La reciente publicación del escritor italiano Andrea Monda intitulada “Benedetta umiltà” refleja magníficamente su contenido dedicado a las virtudes simples del Santo Padre entre las que destaca precisamente su humildad. En el contexto del cumpleaños número 85 de Josef Ratzinger y los siete años del pontificado de Benedicto XVI se han escrito muchos comentarios del Sumo Pontífice que se ha ganado el corazón de los cristianos por su muy peculiar forma de ser. Como lo he mencionado en otras ocasiones, del mismo modo que Paulo VI tuvo que “sufrir” las comparaciones al suceder al carismático y bondadoso Juan XXIII, el Santo Padre ha tenido que “luchar” contra la absurda opinión de algunos que insisten tontamente en compararlo con el no menos carismático Juan Pablo II. Recuerdo que, desde el momento de su elección y en la misma Plaza de San Pedro, algunos ignorante comentaristas comenzaron a criticarlo, primero por el hecho de ser alemán y, después por la supuesta “línea dura” con la que había dirigido la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Durante los siete años de su pontificado ha sido criticado tanto por la derecha como por la izquierda e, incluso, ha sido incomprendido por quien se ha identificado con su pensamiento y que, por lo tanto, tendría que ayudarle a transmitir su mensaje. Pese a sus detractores, es innegable que Benedicto XVI se ha ganado la simpatía del mundo justamente porque es congruente con lo que predica y de ningún modo pretende ganarse la aceptación de nadie con hechos teatrales o que podrían mover las masas en su favor. Bastaría con observar al pastor sencillo y humilde en el modo de arrodillarse, en la forma como se acerca a la gente, sin aspavientos, sin llamar la atención de las miles de cámaras fotográficas que están pendientes de él, sin contar con los medios de comunicación que lo acosan como si quisieran encontrar el más mínimo error en sus apariciones públicas. Cuando uno está cerca de él, se tiene la sensación que tiene cuatro ojos cuando nos mira fijamente y nos hace sentir que en ese momento somos la persona más importante para él.

Si las masas acudían a la Plaza de San Pedro a ver a Juan Pablo II, el número se ha triplicado para escuchar al teólogo Benedicto XVI quien nos habla de Dios no como el totalmente Otro sino como Aquél a quien nos podemos acercar con alegría y esperanza en el futuro. La búsqueda de Dios está en el centro de sus homilías con una sencillez humanísima, con una apabullante fe que deja ver su abandono confiado en las manos de Dios. En Roma lo admiramos como el Papa que se ha atrevido a emprender una purificación profunda de la Curia Vaticana. Ha sido muy atacado por iniciar la reconciliación con los tradicionalistas lefebvrianos o por la decisión de consentir la celebración de la misa antigua con la intención de favorecer la posibilidad de que el viejo rito preconciliar y el nuevo rito posconciliar se enriquezcan mutuamente, haciendo recuperar en mayor medida al primero el sentido de lo sacro y del encuentro con el misterio a veces demasiado reajustado por la dejadez y por los abusos litúrgicos.

Ante su hermano Georg y sus más cercanos colaboradores, en la Misa del día de su cumpleaños pronunció una homilía personal y conmovedora en la que expresó: «Me encuentro ante el último tramo del recorrido de mi vida y no sé qué me espera. Sé, sin embargo, que la luz de Dios está allí, que Él ha resucitado y que su luz es más fuerte que cualquier oscuridad, sé que la bondad de Dios es más fuerte que todos los males de este mundo. Y esto me ayuda a proceder con seguridad. Esto nos ayuda a seguir hacia adelante, y en esta hora agradezco de corazón a todos los que continuamente me permiten percibir el ‘sí’ de Dios a través de su fe». Necesitamos orar mucho por el Santo Padre para que Dios, el Señor, le siga concediendo mucha salud e inteligencia para enfrentar los males de este mundo que insisten en oponerse a su misión de testimonio y profecía.
P. Jaime Emilio González Magaña, S. I.

miércoles, 13 de junio de 2012

Invitación: Encuentro de Verano 2012 en Morelia


ENCUENTRO DE INVESTIGACION Y ACTUALIZACION SOBRE LA FORMACION SACERDOTAL
 
Reverendo presbítero

C.I.F.S. MEXICO (Comunidad de Investigación sobre Formación Sacerdotal) tiene el honor de invitarte a su Segundo Encuentro de Investigación y Actualización sobre la Formación Sacerdotal.

El tema de este encuentro será: LAS CRISIS Y SU IMPACTO EN LA FORMACION SACERDOTAL. Este argumento, central en la formación sacerdotal de nuestros días será analizado en sus diferentes aspectos por algunos sacerdotes egresados de la “Pontificia Universidad Gregoriana” después de haber terminado la Licencia en Teología con especialización en Espiritualidad , en el Centro Interdisciplinar para la Formación de los Formadores al Sacerdocio y el Instituto de Espiritualidad y la Licencia en Psicología en el correspondiente Instituto.

Nuestro encuentro de investigación y actualización, tiene como finalidad, afianzar nuestra comunidad de egresados CIFS, Espiritualidad y Psicología enriquecernos y ofrecer medios necesarios para nuestra formación permanente de modo tal que podamos servir mejor a la Iglesia desde nuestra misión como formadores.

Este encuentro se llevará a cabo los días 25, 26 Y 27 de Julio del presente año, en la ciudad de Morelia Michoacán, con la hospitalidad de nuestro hermano, el Padre Hugo Agustín Delgado Medel de la misma Arquidiócesis anfitriona.

Si está usted interesado en participar, le rogamos que, por favor confirme su asistencia a las siguientes direcciones electrónicas jorgecha79@hotmail.com o padrechapu@hotmail.com

Rogamos al Señor, único formador y maestro que nos podamos encontrar para reforzar nuestra amistad y poder profundizar nuestra disposición interior de aprender a aprender en la vida, hasta el último suspiro.

Coordinador: Pbro. Edgar Jiménez
Secretario: Pbro. Jorge Armando Chávez
Ecónomo: Pbro. Mario Villanueva Arellano

Acompañante: P. Jaime Emilio González Magaña, S. I.

El horario de las actividades es el siguiente

MIERCOLES 25
11:00 am – 01:30 pm Llegada e instalación
02:00 pm – 03:00 pm Comida
03:00 – 04:00 Bienvenida
04:00 – 04:30 Coffe Break
04:30 – 05:45 1er tema LA CRISIS impartido por P. Jorge A. Chávez
05:45 – 06 40 Trabajo por grupos
07:00 Vísperas y Eucaristía
08:00 Cena y convivencia

JUEVES 26
07:30 am _ 08:00 am Laudes y oficio
08:00 – 09:00 Desayuno
09:10 – 10:20 2do tema CRISIS DE COYUNTURA impartido por P. Mario Villanueva
10:20 – 10:40 Coffe Break
10:40 – 12:00 pm 3er tema CRISIS DE AUTORIDAD impartido por P. Edgar Jiménez
12:00 – 01:00 Trabajo por grupos
02:00 Comida
04:00 – 05:10 4to tema CRISIS AFECTIVO-SEXUAL impartido por P. Hugo A. Delgado
05:10 – 05:30 Coffe Brak
05:30 – 06:10 Trabajo por grupos
06:10 – 07:00 Exposición del trabajo realizado en grupos
07:10 Vísperas y Eucaristía
08:15 Cena (Salida al centro de la Ciudad después de cena)

VIERNES 27
07:30 am _ 08:00 am Laudes y oficio
08:00 – 09:00 Desayuno
09:10 – 10:20 5to tema CRISIS ESPIRITUAL impartido P. Emilio González M.
10:20 – 11:00 Trabajo por grupos
11:00 – 11:20 Coffe Break
11:20 – 12:10 Evaluación
12:30 Eucaristía
01:30 Comida y despedida.