El lado comunitario: las tensiones inherentes a la comunidad
Hans Zollner
Autonomía-vergüenza y duda
La forma particular con la cual una comunidad organiza su estilo de relacionarse, de influenciarse y ayudarse, plasma a las personas que la habitan, con consiguientes tensiones más o menos fuertes.
Úrsula, 34 años, había llevado una vida autónoma: trabajo, automóvil, amigos, tiempo libre, deporte y viajes. Y sin embargo no sentía que todo esto fuera suficiente, y después de algún tiempo, entró en una congregación de religiosas, decisión que sus amigos no entendieron y de la cual a veces se burlaron. Después de algún tiempo, empezó a sentir que le faltaban su auto, su computadora, y sus libros... pero sobre todo sentía de ser tratada por las hermanas como si fuera una niña. Para cada cosa debía pedir permiso y a sus muchas preguntas, recibía siempre la misma respuesta: “¿aquí siempre se hizo así; tu entenderás más adelante”. Entonces, retornan a su mente las palabras de los amigos: “con las hermanas tendrás que renunciar a tu voluntad”.
Aquí, las tensiones conciernen el dilema autonomía-vergüenza y duda (2): ¿hasta qué punto estoy pronta a pagar por la perla preciosa? ¿Qué cosa significa intercambiar la libertad que tenía antes por aquella de los hijos de Dios, dado que le parece haber encontrado en el convento solamente reglas y preceptos? Las tensiones actuales le abren una nueva pregunta: sobre mi decisión, ¿puedo decir todavía que la he querido y la quiero?
Pasaje determinante: lo ideal sería enfrentar esta tensión con un educador. Solos, es difícil darle su verdadero nombre y podría erróneamente entrar en una crisis vocacional. Se trata en cambio, de entender cuánta ansia y resistencia existe por tener que confirmar la elección hecha y cuánto, en cambio, son quejas legítimas por obstáculos que enlentecen una elección auténtica. En el diálogo, Ursula puede aprender a gobernar -en vez de padecer- su duda, y la comunidad puede aprender a relacionarse mejor con sus jóvenes sin tratarlas como niñas.
Este conflicto (el sexto de Erikson) juega un rol decisivo en la edad adulta. Su tensión tiene contornos tanto humanos como espirituales. Sobre el trabajo, lleva a preguntarse si debe cumplirlo con convicción y dedicación o, en cambio en modo formal. En las relaciones, pone a prueba la capacidad de respetar la libertad ajena y con igual libertad, vincularse y dejarse implicar; sentir al otro como un aliado o como una amenaza; saber regular el juego de la distancia y cercanía interpersonal; cuidar la relación o romperla cuando decepciona; permanecer cordiales también en el momento de la crítica. En el ámbito espiritual, la tensión se presenta nuevamente en la capacidad de mantener la familiaridad con Dios en vez de vivirlo como un competidor o, en el extremo opuesto, vincularse a Él en forma simbiótica. Es por tanto, un conflicto que concierne la relación con el “objeto”: para amar a las personas como Cristo sería más fácil si estas personas no fueran aquellas con las que debemos convivir codo a codo.
Ocho monjes de diferentes edades se preguntan qué cosa pueden hacer juntos en el tiempo de Adviento. Las propuestas van desde el recitar comunitariamente el rosario, a la lectura de los textos de su Orden o al compartir su camino vocacional. Para todos es claro que un hermano monje no participará, cualquiera sea la cosa que se decida hacer. Ésto lleva a discutir mucho: ¿qué sentido tiene hacer algo juntos si ello implica un mayor aislamiento de alguno?
Pasaje determinante: el banco de pruebas no es solamente el hermano monje que se aísla, sino la capacidad comunitaria de proteger una “intimidad” realista, con una decisión que no sea ni impuesta ni demasiado opcional. Los monjes podrían iniciar a reunirse una vez por semana y compartir la lectura del día. El superior podría informar sobre esto al monje aislado e invitarlo con actitud expectante, sin insistir que tiene absolutamente que estar presente.
La tensión entre intimidad y aislamiento atraviesa también el vínculo que une entre ellos a la comunidad y a la misión. La misión nunca es algo individual; hoy en día, se es muy sensible al hecho que ésta sea expresión de la comunidad en cuanto tal. La misma tensión aparece nuevamente en la relación recíproca entre los miembros de una comunidad, en la relación de cada uno de ellos con Jesús y en el vínculo mutuo entre relación comunitaria y experiencia espiritual personal. La buena gestión de la intimidad va en beneficio de todas estas áreas.
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Tomado de la revista: Tredimensioni
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