viernes, 15 de junio de 2012

El Director Espiritual en el Seminario

El Director Espiritual dentro de la Formación Sacerdotal en el Seminario

 
Pbro. Angel de Jesús Godoy Juárez

El Director Espiritual es una figura importante dentro de la formación sacerdotal, los documentos de la Iglesia lo consideran en como parte esencial de la comunidad educativa y además como miembro del Equipo Formador. El sacerdote que cumpla esta misión debe contar con estas cualidades: «Santidad de vida y competencia doctrinal, humildad, caridad, prudencia, discreción, paciencia, intensa vida espiritual, experiencia pastoral y pedagógica» .

El Director Espiritual viviendo en el Seminario se coloca en primera línea, al interno de la comunidad formativa, para ayudar a los formandos a luchar contra el espíritu de aislamiento, de indiferencia, de pasividad y de autosuficiencia. Ayuda al formando a clarificar una constante tensión entre los dos polos fundamentales de la vida: la soledad y la comunión.

Como parte del Equipo formativo, el Director Espiritual acompaña a los seminaristas de una manera visible y externa, organizando y coordinando algunos momentos de la vida del seminario, ya que desarrolla desarrollar una actividad pública y no solo privada. Esta misión, si la ocasión se presenta, se puede realizar con algunas personas que no sean residentes del Seminario.

Por otra parte, el Director Espiritual tiene una responsabilidad mayor que se coloca en el campo del fuero interno en el proceso de acompañamiento del seminarista, ayudándole a comprender y a aceptar la voluntad de Dios, en el discernimiento vocacional, en la promoción y el ejercicio de la oración personal. Por esta razón dada la importancia de del Director Espiritual en la proceso vocacional el Código de Derecho Canónico expresa: «En todo seminario ha de haber por lo menos un Director Espiritual, quedando sin embargo libres los alumnos para acudir a otros sacerdotes que hayan sido destinados por el Obispo para esta función».

El Padre Maurizio Costa distingue tres figuras fundamentales en el acompañamiento espiritual de los seminaristas: el Director Espiritual, el Moderador de Vida Espiritual y el Confesor.
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(1) Ver COSTA, M., Tra identità e formazione, Edizione ADP, Roma 2003, 304.

(2) Ver CIC 1051§1; CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO, Orientaciones para la Formación Espiritual en los Seminarios Mayores de México, 147.
(3) Ver PANIZZOLO, S., Il prete e la sua formazione, Edizione Dehoiniane, Bologna 2008, 87.
(4) Ver CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Directrices sobre la preparación de los formadores del Seminario, Roma 4 de noviembre de 1993, 44.
(5) Ver COSTA, M., Tra identità e formazione, Edizione ADP, Roma 2003, 305.
(6) CIC 239§2
(7) Los temas sobre el Director Espiritual, el Moderador de Vida Espiritual y el Confesor son traducción nuestra con algunas adaptaciones de Costa, M., Tra identità e formazione, Edizione ADP, Roma 2003, 305 – 309.
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NOTA: Es la 1ra parte de 3.

jueves, 14 de junio de 2012

BENDITA HUMILDAD


La reciente publicación del escritor italiano Andrea Monda intitulada “Benedetta umiltà” refleja magníficamente su contenido dedicado a las virtudes simples del Santo Padre entre las que destaca precisamente su humildad. En el contexto del cumpleaños número 85 de Josef Ratzinger y los siete años del pontificado de Benedicto XVI se han escrito muchos comentarios del Sumo Pontífice que se ha ganado el corazón de los cristianos por su muy peculiar forma de ser. Como lo he mencionado en otras ocasiones, del mismo modo que Paulo VI tuvo que “sufrir” las comparaciones al suceder al carismático y bondadoso Juan XXIII, el Santo Padre ha tenido que “luchar” contra la absurda opinión de algunos que insisten tontamente en compararlo con el no menos carismático Juan Pablo II. Recuerdo que, desde el momento de su elección y en la misma Plaza de San Pedro, algunos ignorante comentaristas comenzaron a criticarlo, primero por el hecho de ser alemán y, después por la supuesta “línea dura” con la que había dirigido la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Durante los siete años de su pontificado ha sido criticado tanto por la derecha como por la izquierda e, incluso, ha sido incomprendido por quien se ha identificado con su pensamiento y que, por lo tanto, tendría que ayudarle a transmitir su mensaje. Pese a sus detractores, es innegable que Benedicto XVI se ha ganado la simpatía del mundo justamente porque es congruente con lo que predica y de ningún modo pretende ganarse la aceptación de nadie con hechos teatrales o que podrían mover las masas en su favor. Bastaría con observar al pastor sencillo y humilde en el modo de arrodillarse, en la forma como se acerca a la gente, sin aspavientos, sin llamar la atención de las miles de cámaras fotográficas que están pendientes de él, sin contar con los medios de comunicación que lo acosan como si quisieran encontrar el más mínimo error en sus apariciones públicas. Cuando uno está cerca de él, se tiene la sensación que tiene cuatro ojos cuando nos mira fijamente y nos hace sentir que en ese momento somos la persona más importante para él.

Si las masas acudían a la Plaza de San Pedro a ver a Juan Pablo II, el número se ha triplicado para escuchar al teólogo Benedicto XVI quien nos habla de Dios no como el totalmente Otro sino como Aquél a quien nos podemos acercar con alegría y esperanza en el futuro. La búsqueda de Dios está en el centro de sus homilías con una sencillez humanísima, con una apabullante fe que deja ver su abandono confiado en las manos de Dios. En Roma lo admiramos como el Papa que se ha atrevido a emprender una purificación profunda de la Curia Vaticana. Ha sido muy atacado por iniciar la reconciliación con los tradicionalistas lefebvrianos o por la decisión de consentir la celebración de la misa antigua con la intención de favorecer la posibilidad de que el viejo rito preconciliar y el nuevo rito posconciliar se enriquezcan mutuamente, haciendo recuperar en mayor medida al primero el sentido de lo sacro y del encuentro con el misterio a veces demasiado reajustado por la dejadez y por los abusos litúrgicos.

Ante su hermano Georg y sus más cercanos colaboradores, en la Misa del día de su cumpleaños pronunció una homilía personal y conmovedora en la que expresó: «Me encuentro ante el último tramo del recorrido de mi vida y no sé qué me espera. Sé, sin embargo, que la luz de Dios está allí, que Él ha resucitado y que su luz es más fuerte que cualquier oscuridad, sé que la bondad de Dios es más fuerte que todos los males de este mundo. Y esto me ayuda a proceder con seguridad. Esto nos ayuda a seguir hacia adelante, y en esta hora agradezco de corazón a todos los que continuamente me permiten percibir el ‘sí’ de Dios a través de su fe». Necesitamos orar mucho por el Santo Padre para que Dios, el Señor, le siga concediendo mucha salud e inteligencia para enfrentar los males de este mundo que insisten en oponerse a su misión de testimonio y profecía.
P. Jaime Emilio González Magaña, S. I.

miércoles, 13 de junio de 2012

Invitación: Encuentro de Verano 2012 en Morelia


ENCUENTRO DE INVESTIGACION Y ACTUALIZACION SOBRE LA FORMACION SACERDOTAL
 
Reverendo presbítero

C.I.F.S. MEXICO (Comunidad de Investigación sobre Formación Sacerdotal) tiene el honor de invitarte a su Segundo Encuentro de Investigación y Actualización sobre la Formación Sacerdotal.

El tema de este encuentro será: LAS CRISIS Y SU IMPACTO EN LA FORMACION SACERDOTAL. Este argumento, central en la formación sacerdotal de nuestros días será analizado en sus diferentes aspectos por algunos sacerdotes egresados de la “Pontificia Universidad Gregoriana” después de haber terminado la Licencia en Teología con especialización en Espiritualidad , en el Centro Interdisciplinar para la Formación de los Formadores al Sacerdocio y el Instituto de Espiritualidad y la Licencia en Psicología en el correspondiente Instituto.

Nuestro encuentro de investigación y actualización, tiene como finalidad, afianzar nuestra comunidad de egresados CIFS, Espiritualidad y Psicología enriquecernos y ofrecer medios necesarios para nuestra formación permanente de modo tal que podamos servir mejor a la Iglesia desde nuestra misión como formadores.

Este encuentro se llevará a cabo los días 25, 26 Y 27 de Julio del presente año, en la ciudad de Morelia Michoacán, con la hospitalidad de nuestro hermano, el Padre Hugo Agustín Delgado Medel de la misma Arquidiócesis anfitriona.

Si está usted interesado en participar, le rogamos que, por favor confirme su asistencia a las siguientes direcciones electrónicas jorgecha79@hotmail.com o padrechapu@hotmail.com

Rogamos al Señor, único formador y maestro que nos podamos encontrar para reforzar nuestra amistad y poder profundizar nuestra disposición interior de aprender a aprender en la vida, hasta el último suspiro.

Coordinador: Pbro. Edgar Jiménez
Secretario: Pbro. Jorge Armando Chávez
Ecónomo: Pbro. Mario Villanueva Arellano

Acompañante: P. Jaime Emilio González Magaña, S. I.

El horario de las actividades es el siguiente

MIERCOLES 25
11:00 am – 01:30 pm Llegada e instalación
02:00 pm – 03:00 pm Comida
03:00 – 04:00 Bienvenida
04:00 – 04:30 Coffe Break
04:30 – 05:45 1er tema LA CRISIS impartido por P. Jorge A. Chávez
05:45 – 06 40 Trabajo por grupos
07:00 Vísperas y Eucaristía
08:00 Cena y convivencia

JUEVES 26
07:30 am _ 08:00 am Laudes y oficio
08:00 – 09:00 Desayuno
09:10 – 10:20 2do tema CRISIS DE COYUNTURA impartido por P. Mario Villanueva
10:20 – 10:40 Coffe Break
10:40 – 12:00 pm 3er tema CRISIS DE AUTORIDAD impartido por P. Edgar Jiménez
12:00 – 01:00 Trabajo por grupos
02:00 Comida
04:00 – 05:10 4to tema CRISIS AFECTIVO-SEXUAL impartido por P. Hugo A. Delgado
05:10 – 05:30 Coffe Brak
05:30 – 06:10 Trabajo por grupos
06:10 – 07:00 Exposición del trabajo realizado en grupos
07:10 Vísperas y Eucaristía
08:15 Cena (Salida al centro de la Ciudad después de cena)

VIERNES 27
07:30 am _ 08:00 am Laudes y oficio
08:00 – 09:00 Desayuno
09:10 – 10:20 5to tema CRISIS ESPIRITUAL impartido P. Emilio González M.
10:20 – 11:00 Trabajo por grupos
11:00 – 11:20 Coffe Break
11:20 – 12:10 Evaluación
12:30 Eucaristía
01:30 Comida y despedida.

Ataques al Papa y a la Iglesia

LOS ATAQUES AL PAPA Y A LA IGLESIA


El día de su cumpleaños, el Santo Padre compartió algunos datos muy personales y significativos que nos ayudan a entender de dónde le viene la fuerza para soportar la incomprensión y aun la persecución. El pontífice dijo que Santa Bernadette, la vidente de Lourdes, y San Benito José Labre, un santo del siglo XVII conocido como el “peregrino de los mendigos”, son las dos figuras de referencia que ha tenido desde pequeño. Expresó que Santa Bernardette Subirous, la vidente de las apariciones de Lourdes, “ha sido siempre para mí un signo (…) de cómo deberíamos ser. Del hecho que con todo el saber y el hacer, que son necesarios, no debemos perder el corazón sencillo, la mirada simple del corazón, capaz de ver lo esencial”. Añadió que Bernardette “sabía ver” lo que la Virgen le señalaba: “la fuente de agua viva, pura”. Agua que es imagen “de la verdad que viene a nuestro encuentro en la fe, de la verdad no disimulada y no contaminada”. Porque “para poder vivir, para poder llegar a ser puros, necesitamos que en nosotros nazca la nostalgia de la vida pura, de la verdad verdadera, de lo no contaminado por la corrupción, del ser humanos sin pecado”.

Asimismo, reflexionó sobre la figura de San Benito José Labre, fallecido un 16 de abril y con quien comparte el nombre de Papa y el de pila. Benito José es un santo que tiene su particularidad en el hecho que «no quiere hacer otra cosa que rezar y dar testimonio sobre aquello que cuenta” en la vida: Dios. No “un ejemplo a emular”, sino como “un dedo que indica lo esencial”: que solo Dios “basta” y que quien “se abre a Dios no se aleja del mundo ni de los hombres porque encuentra hermanos, porque en Dios caen todas las fronteras, porque solo Dios puede eliminar las fronteras porque para Dios, todos somos hermanos, hacemos parte los unos de los otros, que la unicidad de Dios significa al mismo tiempo la hermandad y la reconciliación de los hombres, el desmantelamiento de las fronteras que nos unen y nos curan”». De estos dos humildes santos, el humilde Papa ha tomado la fuerza para enfrentar una serie de ataques de quien se esperaba de él “mano dura” y “un enderezamiento doctrinal”, además de una reafirmación de la identidad cristiana europea de frente al islam. Si para la izquierda es considerado demasiado vuelto al pasado e incapaz de leer las señales de los tiempos, la derecha lo juzga demasiado débil.

Pero eso no es todo. En la homilía de la Misa crismal del Jueves Santo, el Papa compartió su dolor cuando mencionó la profunda crisis que estamos viviendo como Iglesia y que ahora hiere su corazón pues la amenaza viene de un grupo de sacerdotes austríacos y alemanes. Benedicto XVI la llamó situación «dramática» pues a la flagelación del escándalo de pederastia y abusos sexuales, se suma ahora el cisma silencioso de los llamamientos a la desobediencia. Estos hermanos insisten en el tan trillado tema de conceder el sacerdocio a las mujeres y la abolición del celibato, pero de fondo está también el no menos repugnante afán de hacer carrera, desgraciadamente difundido entre algunos eclesiásticos, por las fugas de documentos y por las grietas en la organización del aparato de la Curia Vaticana. Sin acobardarse ante los lobos que aúllan, el Papa sigue llamando a la conversión, a la penitencia y a la humildad y enfatiza: «la desobediencia, ¿es un camino para renovar la Iglesia? Queremos creer a los autores de esta llamada cuando afirman que les mueve la solicitud por la Iglesia; su convencimiento de que se deba afrontar la lentitud de las instituciones con medios drásticos para abrir caminos nuevos, para volver a poner a la Iglesia a la altura de los tiempos. Pero la desobediencia, ¿es verdaderamente un camino? ¿Se puede ver en esto algo de la configuración con Cristo, que es el presupuesto de toda renovación, o no es más bien sólo un afán desesperado de hacer algo, de trasformar la Iglesia según nuestros deseos y nuestras ideas?»

El Santo Padre ha pronunciado palabras duras, dramáticas y realistas sobre la situación y, no obstante, no ha dejado de mostrarse apacible y sereno incluso durante la tempestad y reconoce: «los ataques al Papa y a la Iglesia no sólo llegan desde fuera, sino que los sufrimientos de la Iglesia vienen precisamente de su interior, del pecado que existe en la Iglesia. Esto también se ha sabido siempre, pero hoy lo vemos de una manera realmente aterradora: que la mayor persecución de la Iglesia no proviene de los enemigos externos, sino que nace del pecado en la Iglesia y que la Iglesia por lo tanto tiene una profunda necesidad de volver a aprender la penitencia, de aceptar la purificación».

P. Jaime Emilio González Magaña, S. I.

martes, 12 de junio de 2012

Orar para superar pruebas

LA ORACIÓN PARA SUPERAR LAS PRUEBAS

Cuando no estamos verdaderamente en las manos de Dios y nos vemos sometidos al dolor o a los problemas, nuestra fe vacila, nos llenamos de dudas y todo nos hace pensar que Él nos ha abandonado. En ocasiones nuestra fe se vuelve interesada en los favores que Dios nos hace y nos alejamos si nos parece que Él no nos ha escuchado. Ciertamente equivocamos el camino cuando deberíamos estar más cerca para superar esos momentos de crisis y de prueba. En la audiencia general del nueve de mayo pasado, el Santo Padre, con su sabiduría característica, nos ha enseñado el valor de la oración en momentos como los que he referido antes. Para su catequesis, eligió el último episodio en la vida de San Pedro narrado en los Hechos de los Apóstoles: su encarcelamiento por orden de Herodes Agripa y su puesta en libertad por la intervención milagrosa del Ángel del Señor, en la víspera de su juicio en Jerusalén (Cf. Hch. 12,1-17).

En el pasaje citado, San Lucas escribe: "Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él" (Hch. 12,5). El Papa hizo énfasis en que "un grupo numeroso se hallaba reunido en oración" (Hch. 12,12) y destacó la actitud de la comunidad cristiana de cara al peligro y a la persecución. Nos hizo ver cómo la fuerza de la oración incesante de la Iglesia se eleva a Dios y el Señor escucha y realiza una impensable e inesperada liberación, mediante el envío de su ángel quien representa no sólo la liberación de Israel de Egipto, sino también la Resurrección de Cristo. Cuando todo parecía perdido, el ángel sacudió a Pedro y lo hizo levantar" (Hch. 12,7). Nos hace caer en la cuenta que la luz que llenó la habitación era la luz liberadora de la Pascua del Señor, que vence a las tinieblas de la noche y del mal, nos invita a ponernos en camino y seguirlo a Él sin vacilar. De ahí que ordena a Pedro: "Ponte el cinturón y sígueme” (Hch. 12,8).

En los momentos de desolación y confusión, es necesario que confiemos plenamente en el Señor, salir de nosotros mismos, de nuestros miedos y falsas seguridades y buscar fiarnos una vez más de Él que no nos fallará jamás. El Papa hizo énfasis también en la actitud confiada de Pedro que, mientras la comunidad cristiana ora fervientemente, él "dormía" (Hch. 12,6) porque su confianza estaba en Aquél que no lo dejaría jamás. En la vivencia de Pedro podemos contemplar cómo actúa Dios cuando el hombre en peligro se abandona completamente en Él, se fía en su presencia y en la oración de la comunidad. Su testimonio nos ayuda a ver que así debe ser nuestra oración: asidua, en solidaridad con los demás, confiando plenamente en que Dios nos conoce en el fondo y cuida de nosotros. Obviamente, para llegar a esta actitud se requiere fidelidad y una fe completa en la acción de Dios que no nos abandona a pesar de que todo parezca indicar lo contrario.

Es necesario, pues, que cuando atravesemos la noche de la prueba, estemos en vigilancia y en oración que es la que nos sostiene pues, como dijo Benedicto XVI: «una comunidad en crisis, en dificultad, no a causa de la persecución, sino porque en su interior hay celos y contiendas (Cf. St. 3,14-16). Y el Apóstol se pregunta la razón de esta situación. Se encuentra con dos razones principales: la primera es el dejarse dominar por las pasiones, por la dictadura de sus propios deseos, del egoísmo (Cf. St. 4,1-2a); el segundo es la falta de oración: ‘no piden’ (St. 4, 2b) -o la presencia de una oración que no se puede definir como tal- ‘Piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones’ (St. 4,3). Esta situación cambiaría, según Santiago, si toda la comunidad hablase con Dios, rezando asiduamente y unánime de verdad. Incluso el discurso sobre Dios, de hecho, puede perder su fuerza interior y hasta el testimonio se seca si no están animadas, apoyadas y acompañadas por la oración, por la continuidad de un diálogo vivo con el Señor. Un recordatorio importante para nosotros y nuestras comunidades, tanto las pequeñas como la familia, así como las más amplias como la parroquia, la diócesis, la Iglesia entera. Me hace pensar que han orado en esta comunidad de Santiago, pero han orado mal, sólo para sus propias pasiones. Continuamente debemos aprender a orar bien, realmente orar, orientarla hacia Dios y no hacia el propio bien».

P. Jaime Emilio González Magaña, S. I.


lunes, 11 de junio de 2012

Concluyendo sobre el Simposio sobre Abuso Sexual

IMPRESIONES POSTERIORES


Por Pbro. José de Jesús Robelo C.
Diócesis de san Juan de los Lagos
Al terminar el encuentro, el padre François Dumortier S.J., rector de la Universidad Gregoriana, compartió su esperanza de que este encuentro haya sido un paso hacia la curación y prevención de la terrible herida de los abusos contra los menores. Y precisó que «no se trató meramente de un congreso universitario, sino también de una ocasión de espiritualidad a través de los diversos momentos: de las conferencias a las celebraciones, momentos de silencio y de palabra, para escuchar y reflexionar, de interioridad y de oración». Indicó, además, que «en el caso de los abusos sexuales hay una situación que no solamente tenemos que reconocer y enfrentar, sino que además nos lleva a actuar. Esperamos que esto pueda ayudarnos» (7) .

La Iglesia como Cuerpo vivo, afirmó el P. Federico Lombardi portavoz de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, debe caminar activamente para progresar siempre más en la capacidad de afrontar y superar estos problemas. Sea para escuchar a las víctimas, entender su sufrimiento, ayudarlos a sanar las heridas, sea en la prevención para que este tipo de problemas no se repitan más.

El padre Hans Zollner S.J., organizador del evento expresó recientemente sus impresiones en la revista la Gregoriana:

- El Simposio internacional organizado por la Gregoriana ha sido un punto de partida, no de llegada, ya que representó una ocasión privilegiada en la cual obispos y otros líderes eclesiásticos pudieron confrontarse. En muchos lugares existen ya practicas bellísimas que pueden intercambiarse, si bien el contexto cultural y de las leyes civiles es diferente de un país al otro. Este carácter de universalidad, realizado gracias al esfuerzo conjunto de los participantes, – gracias al trabajo y al apoyo de la Secretaría de Estado y de los Dicasterios Pontificios –, y de los relatores, fue indudablemente el elemento más nuevo y significativo de frente a este grave problema.

- La presencia y la contribución por parte de la señora Marie Collins y de la baronesa Sheila Hollins – que en calidad de miembro de la listening sessions dirigida por la Iglesia en Irlanda, ha escuchado cerca de 700 víctimas de abuso en ese país – fue la clave de lectura del ambiente y del desarrollo del Simposio. Sin embargo no se pensaba como un encuentro solamente agradable. Fue por el contrario captado como un paso adelante en el largo y doloroso camino de la Iglesia de asumir sus responsabilidades del pasado para trabajar por un futuro mejor.

- Muchos representantes que venían de diversos países de África y de Asia han dicho que comprendieron por primera vez la importancia y las proporciones del desastre de los abusos al interno de la Iglesia, y se espera que esto tenga un impacto fuerte, no solo en la introducción de las Líneas Guía, sino también en implementar medidas preventivas y en asumir las responsabilidades de los casos pasados (8) .

ACTAS DEL SIMPOSIO

Actualmente está en preparación la publicación de las Actas del Simposio en aproximadamente 12 lenguas (las principales del Oeste y Este de Europa y alguna del Oriente).

(7) Cf. H. S. MORA, La Iglesia pone fin a la cultura del silencio sobre los abusos a menores, clausurado el simposio «hacia la curación y la renovación», ZENIT, del 10 de febrero de 2012, http://www.zenit.org/article-41457?l=spanish.

(8) H. ZOLLNER, «Verso la guarigione...» pp. 18-19.
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NOTA: Esta es la 4ta parte de 4.

domingo, 10 de junio de 2012

¿Cómo responder al abuso sexual dentro de la Iglesia?

Continuación del Artículo sobre el Simposio

«Hacia la Curación y Renovación»

Por Pbro. José de Jesús Robelo C.
Diócesis de san Juan de los Lagos

El cardenal Reinhard Marx habló de la responsabilidad del Obispo en la guía de su Iglesia y en el contacto con los medios de comunicación. Mons. Stephen Rossetti iluminó sobre cómo cuidarse de los abusadores. El obispo Jorge Patrón Wong trató los retos de la formación sacerdotal. Don Desmond Nair y el P. Edenio Valle contaron la lucha con los abusos en Sud África y Brasil. Un equipo de cuatro teólogos de la Gregoriana (Profra. Tenace, P. Carola S.J., P. Rotsaert S.J., P. Yánez S.J.) elaboró una reflexión teológica sobre el problema de los abusos.

Mons. Charles Scicluna – promotor de Justicia de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y el contacto primario con las denuncias recibidas por la Santa Sede acerca de los abusos realizados por parte de sacerdotes y religiosos – afirmó que ninguna estrategia para la prevención de los abusos hacia los niños difícilmente podrá llevar a resultados sin esfuerzo y responsabilidad. Recordó a propósito, lo que dice el Papa Benedicto XVI dirigiéndose a los Obispos de Irlanda en el 2010: «Solamente una acción decidida llevada adelante con toda honestidad y transparencia podrá restaurar el respeto y la buena voluntad de los Irlandeses hacia la Iglesia a la que consagramos nuestra vida». Las palabras del Santo Padre recuerdan lo que dice el Señor en el Evangelio de san Juan: «La verdad los hará libres» (Jn 8, 32). Una honesta búsqueda de la verdad y de la justicia, es la mejor respuesta que podemos ofrecer al triste fenómeno de abuso sexual a los menores por parte de clérigos. La «mortal cultura del silencio», es de por sí equivocada e injusta. Por eso se tiene la obligación, para los líderes de la Iglesia, de cooperar con las autoridades civiles observando que «el abuso sexual de menores no es solamente un delito canónico o una violación de un Código de conducta interno de una institución, religiosa o de otra, representa también un crimen perseguido por el derecho civil. Por cuanto las relaciones con las autoridades civiles pueda variar de un país al otro, es todavía importante colaborar con ello en el ámbito de las respectivas consecuencias». La Carta circular de la Congregación para la Doctrina de la Fe del 3 de mayo de 2011 especifica también: siempre se deben seguir las prescripciones de las leyes civiles en lo que toca a las autoridades encargadas, sin prejuicio del foro interno sacramental. Naturalmente que esta colaboración no se refiere solo a los casos de abuso cometidos por clérigos, sino que también incluye aquellos casos de abuso en los que tiene que ver el personal religioso o laico que trabaja en las estructuras eclesiásticas. Durante su intervención, afirmó además, que «no es aceptable» por parte de los obispos ignorar los protocolos anti-abuso preparados por el Vaticano o por las respectivas Conferencias episcopales. Así mismo señaló que ya hay normas concretas en el derecho canónico que permiten sancionar a los obispos por la «negligencia y culpa en el ejercicio de sus propias funciones» (cf. CIC cann. 1389 e 128) (5).

Mons. Tagle, Arzobispo de Manila, observó cómo algunas culturas no europeas presentan elementos que en cualquier caso pueden favorecer que se efectúen los abusos, como un ejemplo la fuerte propensión al tacto, el gran poder concedido a los adultos en relación con los niños, el modo vago y amplio de definir la familia, la consideración casi «divina» de la que el clero goza. También reveló cómo el problema y las graves consecuencias que ha traído requieren sobre todo una respuesta de tipo pastoral. Según el Arzobispo de Manila, los elementos principales de una respuesta como ésta al problema podría ser la cura pastoral de las víctimas y de sus familias, de la comunidad dañada, del clero no acusado, de los superiores y de los obispos. También para el sacerdote autor de la violencia sexual es necesaria la curación pastoral, y el modo mejor es ponerlo de frente a su mala conducta aplicando los procedimientos eclesiásticos y canónicos relativos. El obispo deberá observarlas escrupulosamente, especialmente cuando la gravedad del hecho puede conducir a la destitución del estado clerical. Todo esto presenta el problema delicado y siempre actual de una adecuada selección y formación, no solo de los candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa, si no sobre todo al grado del episcopado. «Hoy es difícil y doloroso ser un superior o un obispo – concluyó Mons. Tagle – porque en ocasiones, uno se siente perdido, confuso y lleno de vergüenza cuando un miembro del clero comete una violencia sexual. Mientras se ayuda a los propios sacerdotes, es necesario también juzgar. Al mismo tiempo no se puede defender a los sacerdotes, descuidando la verdad, la justicia y el bien de las víctimas y de la comunidad. Los superiores son golpeados por todas partes. Son acusados de cubrir si son discretos, son acusados de faltos de comprensión, si son firmes».

Las tardes fueron dedicadas a talleres conducidos por un equipo de Virtus, un programa cuidado por la National Catholic Risk Retention Group de la Iglesia de Estados Unidos, y creado con el fin de ayudar a la Iglesia en la tarea de la prevención de los abusos. Al interno del programa se previeron una liturgia penitencial (presidida por el Card. Ouellet) y una celebración Eucarística (presidida por el Card. Filoni) inspirada en este tema. En el curso de la liturgia penitencial, el Prefecto de la Congregación para los Obispos, junto a otros 10 obispos, pidió perdón por no haber realizado bien la tarea de proteger a los menores y haber actuado como un «instrumento del mal en contra de ellos» (6) .

Como fruto del Simposio se ha creado un centro multi-lingüístico de ayuda y prevención en internet que permitirá desarrollar una cultura para escuchar a las víctimas y para tener acceso a las informaciones disponibles. Se trata de un Centro de estudio a distancia con sede en Münich, Alemania, conocido como Centro para la protección de los niños del Instituto de psicología de la Universidad Pontificia Gregoriana. Será dirigido por Hubert Lieghardt, profesor invitado en la Universidad Gregoriana y docente en la Universidad de Ulm. El centro dispone de financiación para tres años, durante los cuales promoverá la difusión y buenas prácticas para la creación de estructuras locales, con la tarea de introducir sólidos procedimientos que permitan la intervención rápida y eficaz en casos de problemas relacionados con los abusos. La estructura trabajará con ocho proyectos asociados entre diócesis y congregaciones religiosas, en inglés, español, italiano, alemán. Dos de estos proyectos asociados se encuentran en África (Ghana y Kenya), dos en América Latina (Argentina y Ecuador), dos en Asia (India e Indonesia) y dos en Europa (Alemania e Italia). El sitio web es: http://www.elearnig-childprotection.com/

(5) Cf. C. J. SCICLUNA, La búsqueda de la verdad en casos de abuso sexual: Un deber moral y jurídico, Pontificia Universidad Gregoriana, 6-9 de febrero de 2012.

(6) Cf. M. OUELLET Cardenal, Homilía para la Vigilia penitencial en ocasión del Simposio «Hacia la sanación y la renovación», Iglesia de San Ignacio, Roma, 7 de febrero de 2012.
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NOTA: Esta es la 3ra parte de 4.